Míkel Kormenzana y nuestros frutos del bosque

Míkel Kormenzana y nuestros frutos del bosque

Como sabéis todxs lxs componentes de Errilur, dentro de nuestra cesta por otoño, vienen sabores y colores salvajes y preciosos del bosque, y en todas las temporadas, botes de mermelada que nos transportan a otros lugares, a otros tiempos… Eso gracias a Míkel Kormenzana el fruticulutor, que dede Orduña recupera  algunas variedades de frutos casi desaparecidas.

Os dejamos este artículo para que sepamos más, de dónde vienen nuestros frutos del bosque:

Mikel Kormenzana devuelve el sabor a Orduña

Orduña – El mundo rural forma parte de sus genes ya que “la familia de mi aita se ha dedicado siempre a la ganadería y la de mi ama a la agricultura y fruticultura aunque cuando se casaron decidieron montar una granja y centrarse solo en la producción y venta directa de leche”. Aún así, Mikel Kormenzana, de 40 años, tuvo la suerte de conocer las huertas de San Francisco de Orduña, desaparecidas hace más de dos décadas por la construcción de las escuelas, y donde su amama cultivaba en una pequeña parcela de terreno “diferentes variedades de pequeños frutos y frutales”.

Entre ellos se encontraba el agrazón, un arbusto espinoso de la familia de la grosella “que la gente joven casi no conoce pero que era muy típico en zonas del norte de la península y muy apreciado y esperado porque es uno de los primeros frutos que sale en primavera”. A través de su familia, a Mikel le han llegado curiosas historias sobre la relación de Orduña con el agrazón. “Mi ama me ha contado una relacionada con la familia que hacía las labores y cuidaba la huerta de las monjas del Monasterio de Santa Clara. Tenía tres hijas mudas y los fines de semana de julio los niños acudían a ellas con monedas para comprar puñados de agrazones, como si fueran chuches”.

Hace poco más de quince años, Mikel se embarcó en la ambiciosa iniciativa de recuperar la producción de ese y otros frutos pequeños antaño tan ligados a la forma de vida y cultura del caserío. “En el curso 1999-2000 hice mi proyecto final de carrera de Ingeniero Agrónomo en Chile con esa temática y me di cuenta de que es un sector que aquí tenía muchas posibilidades porque no se dedicaba nadie a ello. Pensé que podía ser una buena manera de dedicarme a la agricultura que era lo que a mí me gustaba y además apostando por el modelo de producción ecológica y de venta directa”.

Esquejes Mikel Kormenzana tuvo la suerte de que una tía suya había rescatado y guardado esquejes de los arbustos y frutales que había en el desaparecido huerto familiar de San Francisco. Así pudo recuperar las variedades de agrazón y de grosella roja típicos de Orduña “mientras que otras que a mí me parecían interesantes como la frambuesa, la mora, la grosella negra y blanca o el ruibarbo, las tuve que traer de Burdeos”, explica.

De manera paralela, “estuve también un tiempo trabajando al margen de mi idea de negocio para conseguir dinero y poder acometer las inversiones que necesitaba, la más fuerte la adquisición del obrador”.

En un principio, Mikel comenzó acudiendo a mercados para vender los sabrosos frutos de temporada de su huerto en fresco. “Mucha gente se sorprendía al verlos. No estaban acostumbrados y creían que los traía de fuera”. Y como era de esperar, el agrazón era uno de los que más llamaba la atención. “Ha habido gente mayor que se me ha puesto a llorar delante del puesto. Decían que llevaban más de 50 años sin verlo y que le traía recuerdos de la infancia”, asegura.

Mermeladas El siguiente paso fue la elaboración y comercialización de jaleas y mermeladas ecológicas bajo la marca Tologorri en la explotación del barrio de Santa Clara de Orduña. “Ha sido un camino y un trabajo duro pero estoy muy satisfecho. Los mercados semanales, los grupos de consumo y los comercios pequeños son los aliados de quienes trabajamos en el sector de la agricultura ecológica y mis productos están teniendo muy buena acogida. Son caseros y conservan sus sabores, sus olores y sus colores”.

Tanto es así que Mikel Kormenzana saca a la venta entre 10.000 y 12.000 tarritos al año de mermelada “que es el límite que me he puesto y no quiero aumentar”. Ahora que esa parte del negocio está ya asentada ha empezado a apostar por la diversificación. “Llevo ya un año haciendo también zumos ecológicos, sobre todo de manzana, junto con otros productores de Orduña. Queremos empezar también a hacer conservas de verduras”.

Y una buena oportunidad de conocer este sector es la feria de productores ecológicos que acoge hoy Orduña.

Fuente: Deia

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